Mis parpados se cierran como capullos al anochecer,
puedo ver mi rostro neutral y lánguido
cargando presiones y esfuerzos.
En medio del silencio solo pienso.
Aún trenzo emociones en mi interior y abrazo esperanzas,
mi fe arde pero mi cuerpo no responde.
En medio del silencio solo pienso.
Letargo efusivo y temporal estremece mi mente,
define un dolor concebido por la herida del tiempo
que a su vez alivia y anestesia mi presente.
En medio del silencio solo pienso.
Abrumador el estado de mi alma
que a solas espera su total redención.
No te abates alma mía, no te aflijas,
porque aún tú Redentor vive.
Por: María Patricia Oñate (Ishafiel)
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