Cuando entregamos nuestra vida a Jesús, nos sentimos
sumamente agradecidos por el amor y la misericordia que derramó sobre nosotros,
buscamos diferentes maneras de alegrar Su corazón, empezamos a caminar con
rectitud o al menos lo intentamos, hacemos
miles de hazañas para presentarnos ante él y complacerle, pero cuando pensamos
que hemos conseguido gracia por nuestras acciones y estamos convencidos de
nuestro progreso, es en ese momento que recapitulamos en nuestro avance y nos
damos cuenta que de uno u otra manera hemos dado pasos hacia...